| Cayetano Mireles, Caballo Pinto |
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| Artículos - Historias de Sabinas |
| Escrito por Héctor Jaime Treviño Villarreal |
| Sábado, 18 de Noviembre de 2006 17:00 |
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Era un mozalbete de tan sólo 13 años cuando se dio de alta en las filas revolucionarias del entonces Teniente Irineo Villarreal. Originario de una ranchería cercana a Sabinas Hidalgo, Cayetano Mireles montaba un caballo pinto, que por órdenes del jefe estaba prohibido llevarlo a combate por presentar buen blanco al enemigo. Mireles se había lastimado los brazos en la infancia por travesuras propias de los chamacos, lo cual le impedía levantar la carabina o trabajar en las rudas faenas del campo, por consiguiente se le asignó el oficio de aguador en las tropas constitucionalistas. Caballo y jinete eran sólo uno, de ahí el apodo “Caballo Pinto”. Para el año de 1920, los vaivenes políticos llevaron a nuestro personaje a Laredo, Texas, convertido en un hervidero de políticos y militares caídos de la gracia de la dupla sonorense Obregón-Calles: porfiristas, reyistas, maderistas, huertistas, carrancistas, felicistas y otras facciones conspiraban y se reunían en diversos sitios, olvidando viejas rencillas, con miras a volver a la Patria e influir en la toma de decisiones políticas. Caballo Pinto poseedor de timbrada voz, adquirió una guitarra y a fuerza de tenacidad y paciencia dominó el instrumento, aprendió a cantar y componer corridos y parodias de la revolución. El hambre y la necesidad eran sus inseparables musas. Con estas armas recorría bares y negocios donde se juntaban los exiliados donde los deleitaba, además de contribuir para alegrar el mexicanísimo ambiente. A la muerte de Carranza, las complicaciones políticas aumentaron. Cierto día Cayetano Mireles, con un dejo de nostalgia, pero a la vez de triunfo y coraje improvisó estos versos:
Los amigos se abrazaban Palomita vuela y llora; Al pato lo desplumaron Al pato lo fusilaron Triste palomo de una bala Años después, el 17 de julio de 1928, en el restaurant “La Bombilla” cayó asesinado Obregón a manos de José León Toral, bajo el influjo de la Madre Conchita. Caballo Pinto dibuja en su corrido premonitorio a Toral como el pato y a la religiosa como la gallareta. Coincidencia o profundo conocedor de la situación política, Cayetano Mireles fue ampliamente reconocido por los enemigos del general sonorense, pues 6 ó 7 años atrás había cantado los sucesos de San Ángel. Caballo Pinto vivió posteriormente en Monterrey, donde por muchos años fue velador de una importante empresa regiomontana. |




